Ventajas y desventajas de las pymes familiares: guía para empresarios

Se estima que entre 85 y 95% de las empresas mexicanas son familiares, son vitales para el desarrollo económico del país y están en todos los sectores: en la industria, el comercio y los servicios.

La mayoría de las empresas en México son familiares, lo cual representa diversas ventajas, como el control de la operación y el compromiso con el negocio, pero también enfrentan retos y están expuestas a los riesgos que ven otras compañías.

Existe el Instituto de Familias Empresarias para México y Latinoamérica (IFEM) de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey, el cual busca promover “el fortalecimiento, desarrollo y gestión de las familias empresarias y sus líderes”.

La academia y el sector financiero han mostrado interés especial en esta clase de negocios y desarrollado esfuerzos para conocer e impulsar a las empresas familiares y a quienes las encabezan.

También la bibliografía es amplia y como muestra puede mencionarse el libro “Sucesión en la empresa familiar: historias de éxito”, publicado por el IFEM y otrora Citibanamex, así como la revista “Legado, impulsada por el mismo Instituto. 

¿Por qué son importantes las empresas familiares?

Se calcula que las empresas familiares aportan desde el 50 y hasta 90% del Producto Interno Bruto (PIB), además de que generan entre el 70% y 90% del empleo en el país, no sólo para miembros de la propia familia, sino también para colaboradores externos.

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Se ha definido una empresa o un emprendimiento familiar como “la asociación de dos o más personas con vínculos de parentesco que deciden reunir esfuerzos para crear una fuente de ingresos”, según expertos de la Escuela de Graduados en Administración y Dirección de Empresas (EGADE) del Tec de Monterrey.

También apuntan que la mayoría de las empresas familiares en México es de micronegocios o pequeñas y medianas empresas “que se han mantenido gracias al esfuerzo y a la colaboración de dos o más integrantes de la familia”. 

“Las empresas familiares nacen casi siempre de una propuesta que sus fundadores alientan con el deseo de construir un patrimonio y asegurar el futuro de sus hijos. En ocasiones son la vía para salir del desempleo o para aprovechar algún activo o conocimiento disponible, como una máquina de imprenta, un taller de carpintería o una técnica artesanal heredada”, señaló la consultora KPMG.

Sin embargo una empresa familiar no necesariamente quiere decir pequeña y, de hecho, destaca que la mayoría de las más grandes, “incluso aquellas que cotizan en bolsa, tienen a la familia en el Consejo y en altos puestos directivos”.

Desafíos de las pymes familiares

Pero, aunque se trate de empresas grandes que cotizan en el mercado de valores o de una microempresa en la que padres e hijos se involucran para sacarla adelante, todas enfrentan un desafío: la convivencia de “dos realidades”.

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Se ha subrayado que “en una empresa familiar conviven dos realidades: la empresarial, con todos sus stakeholders, operación y etapas de desarrollo, y la familiar con más o menos miembros y sucesivas generaciones, menciona el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE Business School) de la Universidad Panamericana.

“Lógicamente, el tema de la sucesión es preponderante para ambas. Si este trabajo no se lleva a cabo en su debida forma, la empresa puede desaparecer y, al mismo tiempo, traer muchos conflictos a los miembros de la familia”.

No obstante, la sucesión no es el único problema de las empresas familiares, pues antes que eso está la sobrevivencia, ya que se ha observado que de cada 100 establecimientos que nacen casi 52 mueren antes de cumplir dos años.

“La mayoría de las compañías no sobreviven al fundador, sólo una tercera parte llega a la segunda generación y poco más de un 10% sobrevive hasta la tercera generación”, detalla el libro “Sucesión en la empresa familiar”.

Recursos para que las pymes familiares logren continuidad y éxito

Ante esto, ¿qué puede hacer la empresa para vivir más tiempo? El Centro de Investigación para Familias de Empresarias (CIFEM) BBVA y el IPADE publicaron recientemente el reporte “Nivel de progreso de las empresas para lograr su continuidad y armonía”.

Entre las propuestas para que una empresa familiar permanezca en el tiempo están: corregir las confusiones que surgen en las familias empresarias, lograr una dinámica familiar funcional y superar los conflictos, construir un proyecto común de futuro, y lograr la transición generacional: sucesión e institucionalización.

Advierte que hasta 50% de empresas familiares corre un riesgo serio de no subsistir “debido a la acumulación de malas prácticas que, si no se corrigen, terminarán por viciar la dinámica familiar hasta el grado de su desintegración y el fracaso del negocio”.

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