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El peso económico de las pymes frente a su acceso real a financiamiento
Según la Radiografía de las PYMES en México del INEGI, las pequeñas empresas representan más del 99% de las unidades económicas del país, generan cerca del 70% del empleo formal y aportan alrededor del 52% del PIB nacional [2]. Sin embargo, menos del 10% participa en exportaciones y una proporción todavía menor logra integrarse a cadenas de valor vinculadas a inversión extranjera.
La implicación es directa: el segmento que más empleo genera es también el que enfrenta mayores restricciones para financiar su operación de forma tradicional. Esto obliga a muchas pymes a depender casi exclusivamente de su propio flujo de efectivo, lo que hace que cualquier retraso en los pagos de sus clientes tenga un impacto proporcionalmente mayor que en una empresa grande.
Cuentas por cobrar en pymes: por qué el factoraje ha ganado terreno
Ante esta restricción bancaria, el factoraje financiero —vender las cuentas por cobrar a un tercero a cambio de liquidez inmediata— se ha consolidado como una vía alterna. De acuerdo con ASOFOM, el 46.6% de las pymes en México ha recurrido al factoraje ante la falta de acceso a financiamiento bancario [3]. En paralelo, la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) reportó que aproximadamente el 35% de los emprendedores mexicanos enfrentó dificultades para obtener financiamiento durante 2025 [4].
Para una pyme, estos dos datos juntos describen un mismo fenómeno desde ángulos distintos: la banca tradicional no está cubriendo la demanda de crédito de este segmento, y las empresas están resolviendo esa brecha vendiendo algo que ya tienen —facturas pendientes de cobro— en lugar de endeudarse.
Si quieres entender cuándo conviene cada opción, este artículo lo explica con detalle: ¿Factoraje financiero o Crédito pyme?
El problema de fondo: los plazos de pago se alargan
Parte de la necesidad de liquidez no viene de la falta de ventas, sino de cuánto tiempo tarda una pyme en cobrarlas. Es común que las grandes empresas y corporativos en México paguen a sus proveedores en plazos de 90 días o más [5]. Cuando una pyme depende de pocos clientes de este tipo, su flujo de caja queda sujeto al calendario de pago de un tercero, no al ritmo real de su negocio.
Esto es lo que convierte a las cuentas por cobrar en un activo que, si no se gestiona activamente, puede inmovilizar recursos que la empresa necesita para operar, pagar nómina o comprar inventario, incluso cuando el negocio está facturando de forma saludable.
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Las SOFOMES como puerta de entrada al primer crédito
Otro dato de ASOFOM ayuda a entender el mapa de financiamiento disponible: entre el 50% y el 60% de las pymes mexicanas que logran su primer crédito lo obtienen a través de una Sociedad Financiera de Objeto Múltiple (SOFOME), no de la banca comercial tradicional [6]. Estas instituciones —que ya concentran alrededor del 12% del financiamiento total del país [7]— suelen ofrecer procesos de evaluación más rápidos y adaptados a negocios que no cumplen con los colaterales que exige la banca tradicional.
Para una pyme sin historial crediticio extenso, esto significa que el camino más probable hacia el primer financiamiento formal no pasa por un banco, sino por un intermediario financiero especializado que evalúa el negocio con otros criterios, entre ellos el comportamiento real de sus ventas y cobros.
Cómo gestionar las cuentas por cobrar de tu pyme en México
Si tu pyme depende de clientes que pagan a 60 o 90 días, conviene que separes dos problemas que suelen confundirse: uno es la falta de ventas, y otro es la falta de liquidez mientras esas ventas se convierten en efectivo. Son problemas distintos y requieren soluciones distintas.
Antes de recurrir a un crédito tradicional, vale la pena que revises si tu negocio ya genera suficiente información —ventas registradas, historial de cobros, comportamiento transaccional— como para acceder a financiamiento con base en ese historial, en lugar de depender únicamente de garantías. Esa información es, en la práctica, el activo que las SOFOMES y otros intermediarios financieros usan hoy para decidir a quién prestarle.
En Konfío, las soluciones de cobro y financiamiento están pensadas para que ese historial transaccional —lo que tu negocio ya vende y cobra día a día— se convierta en la base para acceder a liquidez y anticipar tus cuentas por cobrar, sin que tengas que esperar 90 días para ver ese dinero en tu cuenta.
Lectura fácil
Qué pasó
En México, 7 de cada 10 pymes no tienen acceso a crédito bancario, aunque estas empresas generan el 70% del empleo formal del país. Ante esa brecha, casi la mitad de las pymes ya usa el factoraje —vender sus facturas pendientes— para conseguir liquidez antes de que sus clientes paguen.
Qué significa para ti
Si tus clientes tardan 60 o 90 días en pagarte, el problema no es que vendas poco: es que el dinero tarda en llegar. Esa espera es la que presiona tu flujo, no necesariamente tus ventas.
Qué puedes hacer ahora
- Identifica cuántos días en promedio tarda cada cliente en pagarte
- Separa el problema de liquidez del problema de ventas — tienen soluciones distintas
- Registra tu historial de ventas y cobros: es el activo que los financiadores alternativos usan para evaluarte
Fuentes
[1] Expansión, «Sofomes quieren financiar el Plan México», mayo 2026.
[2] INEGI, Radiografía de las PYMES en México, 2024-2025.
[3] Crevolution / ASOFOM, «Sofomes consolidan su rol como financiadoras principales de las PyMEs», junio 2026.
[4] Investing.com / ASEM, «Factoraje, una tendencia creciente entre las Pymes», 2025.
[5] El Financiero, especialistas en factoraje financiero, septiembre 2025.
[6] ASOFOM / Infoson, «Factoraje financiero gana terreno como alternativa para las Pymes», mayo 2026.
[7] TASF / ASOFOM, «Panorama 2025: Transformación y desafíos del sector financiero no bancario», noviembre 2025.



